En el año
1980 nace el segundo Cuerpo de Bomberos
Voluntarios del Paraguay en la ciudad
de Encarnación con la denominación
de "Cuerpo de Bomberos Voluntarios
de la Ciudad de Encarnación"
adoptando como territorio básico
de su responsabilidad el distrito
de Encarnación. Los bomberos
encarnacenos se negaron a aceptar
la invitación de los colegas
asuncenos de constituirse en filial
del Cuerpo de Bomberos Voluntarios
del Paraguay; por el contrario,
adquirieron personería jurídica
propia y funcionaron y funcionan
como entidad autónoma e independiente,
comprometiéndose a rendir
cuentas solamente a la ciudad de
Encarnación y a su Municipalidad,
a lo que reconoce el derecho de
integrar el Directorio por medio
de un representante y lo declara
heredero de su patrimonio, en caso
de disolución de la sociedad
a más de reconocerle el derecho
de intervenir el Cuerpo en caso
de necesidad.
El tercer Cuerpo
de Bomberos Voluntarios del Paraguay
fue creado en el año 1987
con la denominación de "Cuerpo
de Bomberos Voluntarios de Colonias
Unidas" para prestar servicio
a los distritos de Hohenau, Obligado
y Bella Vista, con personería
jurídica propia como entidad
autónoma e independiente.
El cuarto Cuerpo
de Bomberos Voluntarios del Paraguay
nace en la ciudad de Pte. Franco
con la denominación de "Cuerpo
de Bomberos Voluntarios del Alto
Paraná" en el año
1990, al principio, como filial
del C. B. V. P. pero muy pronto,
ante la imposibilidad de mantener
el lazo filial por ser engorroso
y burocrático, de común
acuerdo entre las partes deciden
que el C. B. V. del Alto Paraná
gestione y obtenga su propia personería
jurídica, lo que fue realizado
inmediatamente.
El 1 de agosto
de 1992 en ocasión de la
inauguración de las flamantes
instalaciones -del cuartel del C.B.V.
de Colonias Unidas, acto al cual
asistieron representantes de todos
los Cuerpos del país. Se
aprovechó la presencia de
los presidentes y comandantes de
los Cuerpos de Bomberos de Encarnación,
de Colonias Unidas y del Alto Paraná
para realizar una reunión
donde se analizó la situación
de los Cuerpos de bomberos existentes,
la falta de comunicación
y de relacionamiento entre las instituciones
y por ende la imposibilidad de elaborar
planes y estrategias que podrían
beneficiar a todos los Cuerpos de
bomberos voluntarios del Paraguaya
nivel nacional e internacional.
Fue allí donde surgió
la idea de crear y fundar una entidad
de segundo grado (sociedad de sociedades)
en la cual participarían
todos los Cuerpos de bomberos voluntarios
del Paraguay existentes y a crearse
(personas jurídicas), por
medio de un representante.
Esta nueva organización,
entre otras cosas, serviría
para: reunir a todos los Cuerpos
alrededor de una mesa de diálogo
donde analizar y discutir los problemas
inherentes al servicio y buscar
las soluciones; representar a todos
los socios ante estamentos nacionales
e internacionales gubernamentales
o no gubernamentales; unificar terminologías
y normalizar la capacitación
de los voluntarios; organizar los
servicios cuando se requiriera la
participación de más
de un cuerpo en algún siniestro;
propiciar la creación de
nuevos Cuerpos en comunidades que
no contaran con el servicio, etc.
Fue también motivo para renovar
entusiasmos la posibilidad de imitar
el éxito logrado por el C.
B. V. de Colonias Unidas, que se
constituyó en el cuerpo de
bomberos mejor equipado del país,
tras capitalizar la adquisición
de vehículos, equipos y herramientas
adquiridos de segunda mano en Alemania
a precios muy convenientes y accesibles.
A partir de esa fecha se repitieron
reuniones mensuales en las sedes
de los diferentes cuarteles para
redactar y concretar un estatuto
que regiría los destinos
de la nueva entidad. Luego de dos
años de trabajo con la participación
de los representantes de todos los
Cuerpos de bomberos voluntarios
del Paraguay, finalmente se decidió
someter el borrador a consideración
de la Asamblea de cada uno de los
Cuerpos involucrados y se fijó
como fecha de realización
de la asamblea constitutiva de la
"Federación de Cuerpos
de Bomberos Voluntarios del Paraguay"
nombre elegido para la naciente
entidad para el 26 de noviembre
de 1994 en la sede del cuartel del
Cuerpo de Bomberos Voluntarios del
Alto Paraná en Pte. Franco.
Dos hechos llamativos
de esa asamblea: primero la presencia
de los representantes de dos Cuerpos
de bomberos voluntarios de cuya
existencia los Cuerpos presentes
no tenían conocimiento, el
Cuerpo de Bomberos Voluntarios de
Luque y el Cuerpo de Bomberos Voluntarios
de San Lorenzo, que se adhirieron
al proyecto y participaron como
fundadores de la Federación.
La Federación
inició gestiones y antes
del primer aniversario concretó
la ayuda estatal para sus asociados,
con la incorporación de un
importante aporte en el rubro obligaciones
diversas del Estado, aportes a entidades
sin fines de lucro.
El C.B.V. del Alto
Paraná se desdobló
en dos entidades: el C. B. V. de
Pte. Franco y el C. B: V. de Ciudad
del Este, con el fin de ser consecuente
con el criterio adoptado de: Un
municipio, un cuerpo de bomberos.
Se concretaron
la fundación de los siguientes
nuevos Cuerpos de bomberos voluntarios:
el C. B. V de Concepción,
el C. B. V de Hernandarias, el C.
B. V. Cnel. Oviedo, el C. B. V.
de Fernando de la Mora, el C. B.
V. de Asunción. Al cumplirse
el primer aniversario de fundación
de la Federación ya se contaban
con 10 Cuerpos asociados que prestaban
servicios en sus respectivas comunidades;
el segundo aniversario sorprendió
a la Federación con 15 Cuerpos
asociados. Pues se habían
fundado el C. B. V. de Minga Guazú;
el C. B. V. de Pedro J. Caballero;
el C. B. V. de Pilar; el C. B. V.
Caaguazú; el C. B. V. San
Ignacio.
Posteriormente
fueron fundados y se incorporaron
como socios los siguientes Cuerpos:
el C. B. V. de Saltos del Guairá;
el C. B. V. de Caacupé; el
C. B. V. Piribebuy; el C. B. V.
de Santa Rita; el C. B. V. de Carapeguá
y el C. B. V. de Ñemby.
La Federación
decidió presentar al Congreso
Nacional un proyecto de Ley que
contemple la solución de
problemas al vacío legal
existente en ese entonces, que incluya:
conceptos, definiciones, derechos
y deberes, relaciones interinstitucionales,
el reconocimiento de la Federación
como entidad aglutinadora de los
Cuerpos de bomberos voluntarios
y la creación por dicha Ley
de recursos genuinos y suficientes
para ayudar a solventar el servicio
de bomberos en el Paraguay, posteriormente
logrando que el Poder Ejecutivo
promulgue la Ley 1431 del 20 de
Mayo de 1999.
Ante la inminente promulgación
de la nueva Ley, La Federación
de Cuerpos de Bomberos Voluntarios
convocó a Asamblea General
Extraordinaria con el fin de analizar
el rumbo a seguir a partir del 20
de febrero de 1999. En dicho acto
se tomaron dos importantes resoluciones:
Una: La creación
de la Junta Nacional de Cuerpos
de Bomberos Voluntarios del Paraguay,
entidad que adoptó un Estatuto
similar al de la Federación,
y eligió como autoridades
a los mismos dirigentes de la Federación
con esta decisión se iniciaba
el proceso de adecuación
a las nuevas disposiciones legales.
La otra decisión
consistió en seguir con la
Federación ya que la misma
figuraba como beneficiaria del presupuesto
vigente del año 1999. La
Federación seguida funcionando
hasta que las condiciones permitieran
que sea reemplazada definitivamente
por la Junta Nacional.
También se tomó la
decisión de presentar a la
"Junta Nacional" al Ministerio
del Interior, tan pronto como fuera
promulgada la nueva Ley ya que la
misma designaba a dicho ministerio
como autoridad de aplicación
de la Ley.
Se aceptó
que el primer Consejo Directivo
de la Junta Nacional estuviera integrado
por tres titulares representantes
del C. B. V. P. y los demás
22 Cuerpos sólo contarían
con dos titulares. Se aceptó
que el privilegio concedido a favor
del Cuerpo de la Capital se justificaba
pues, finalmente se concretaría
la anhelada unidad de todas las
entidades bomberiles voluntarias
del país sin excepción.
Finalmente, el camino quedó
allanado y en Asamblea Constitutiva
realizada en la sede del cuartel
de la segunda compañía
Trinidad, del C. B. V. P. en Asunción;
el 26 de agosto del año 2000
fue fundada la Junta Nacional de
Cuerpos de Bomberos Voluntarios
del Paraguay, por los Cuerpos de
bomberos voluntarios siguientes:
Del Paraguay; de Encarnación;
de Colonias Unidas; de Pte. Franco;
de Ciudad del Este; de Luque; de
San Lorenzo; de Concepción;
de Cnel Oviedo; de Hernandarias;
de F. de la Mora; de Asunción;
de Minga Guazú; de P. J Caballero;
de Pilar: de Caaguazú; de
San Ignacio; de Salto del Guairá;
de Caacupé; de Piribebuy;
de Santa Rita; de Carapeguá;
y de Ñemby.
Fue necesaria la
intervención del Ministerio
del Interior para cristalizar la
unidad total de los Cuerpos de bomberos
voluntarios del Paraguay unidad
que, por cierto, duró sólo
poco más de un año.
La creación
de la Junta Nacional recibió
el reconocimiento del Estado al
aprobar el Parlamento la inclusión
en el presupuesto del año
2001 un aporte de Gs. 2.000.000.000
(dos mil millones de guaraníes)
importe tres veces superior a la
suma de todos los aportes que venían
percibiendo las entidades bomberiles
voluntarias del país.
Esto permitió
al C. B. V. P., recibir, por medio
de la Junta Nacional un monto que
cuadriplicaba lo recibido del Estado
el año anterior. Contrariamente
a lo esperado, los dirigentes del
C. B. V. P., antes que alegrarse
por el gran beneficio que recibieron
por integrar la Junta Nacional,
maquinaron secretamente retirarse
de la Junta, si lograban que el
Senado aprobara antes partir en
dos el presupuesto asignado para
la Junta Nacional.
Cuál fue
la sorpresa de la dirigencia de
la Junta Nacional al momento de
presentar un pedido de ampliación
presupuestaria encontrar que en
el presupuesto que venía
del Ministerio de Hacienda al Parlamento
la asignación para la Junta
Nacional estaba partido en dos:
1.000.000.000 para la Junta Nacional
y 1.000.000.000 para el C. B. V.
P., hasta ese entonces socio de
la Junta.
El pedido de aumento
del aporte del Estado para la Junta
no fue tratado en la Cámara
de Diputados, pues coincidentemente,
ese año el Proyecto de Presupuesto
presentado por el Ministerio de
Hacienda fue ingresado tardíamente
para su análisis y no hubo
tiempo material para su estudio
por lo que el presupuesto fue aprobado
en general.
En la Cámara de Senadores,
sin embargo, el tema fue debatido
pues ante la gravedad de los hechos,
se habían convocado sendas
manifestaciones de los Cuerpos de
bomberos voluntarios. Los del C.
B. V. P. para pedir confirmar la
partición y los integrantes
de la Junta para respaldar la no
partición.
En el recinto parlamentario,
los senadores proseguían
su trabajo de legislar, ajenos a
la gravedad e importancia del asunto
sometido a su consideración,
pues sólo un año atrás
sancionaban la Ley 1431/99 que brindaba
el marco legal para provocar la
necesaria y vital unidad de todos
los Cuerpos de bomberos voluntarios
del país; ahora venían
a considerar, vía asignación
presupuestaria, la posibilidad de
sellar definitivamente la unidad
total o tirar por la borda todos
los esfuerzos realizados por bomberos,
asesores y parlamentarios para seguir
transitando por un camino de crecimiento
y consolidación armónicos
y asegurar servicios oportunos y
eficientes para todos los paraguayos;
pero no, mal asesorados, demostrando
un conocimiento parcial, quizás
un desconocimiento de la realidad
y necesidades del servicio; de nuevo,
impusieron privilegiar al cuerpo
de bomberos de la capital en desmedro
y perjuicio directo de los demás
35 Cuerpos de bomberos voluntarios
que en ese entonces venían
prestando su patriótico servicio
en otras tantas comunidades del
país. La actitud de los senadores
que votaron por la partición
en mayoría provocaron un
grave daño al servicio de
bomberos del Paraguay, daño
que en algún momento debe
ser reparado pues los parlamentarios
deben comprender que hoy existe
un nuevo Paraguay y que deben considerar
seriamente potenciar también
el país que produce el país
que trabaja, el gran Paraguay que
ésta fuera de Asunción.
A pesar del perjuicio
moral y económico ocasionado
a la mayoría de los Cuerpos
de bomberos del Paraguay y a sus
integrantes por privilegiar la angurria,
y premiar a los egoístas
capitalinos, los Cuerpos de bomberos
asociados a la Junta Nacional se
repusieron del duro golpe recibido
y con renovada fe puesta en un futuro
más promisorio, se siguió
trabajando con menos recursos pero
con mayor esfuerzo y sacrificio,
en aras de brindar la necesaria
protección a la ciudadanía
de los diferentes municipios sometidas
a su protección.
Hoy la Junta Nacional
cuenta con 57 Cuerpos de bomberos
voluntarios asociados algunos plenamente
consolidados otros en etapa de iniciar
el proceso de integrar sus cuadros
y dotar de la infraestructura necesaria
para poder brindar el vital servicio
a sus respectivas comunidades.
La Junta Nacional
sigue trabajando firmemente empeñada
en lograr mejores beneficios para
sus asociados. La cooperación
internacional es permanente, año
a año se gestiona mejorar
el aporte del Estado, se trabaja
para profundizar la capacitación
de los voluntarios y la dirigencia
se crean organismos auxiliares con
el fin de agilizar la administración.
Las reuniones nacionales,
la realización de congresos,
seminarios, talleres y encuentros
se realizan con frecuencia. Nuevos
proyectos para mejorar el servicio
se estudian y se concretan. La Junta
Nacional y los Cuerpos asociados
siguen trabajando con fe y optimismo,
superando escollos en aras de lograr
un Paraguay más seguro y
preparado para enfrentar las adversidades.
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